Ciencia

Como ayudar al sistema inmune a Reconocer, Responder y Recordar

La habilidad de su sistema inmune de proteger al cuerpo es tanto instintiva como adquirida—en otras palabras, combate las invasiones con respuestas tanto innatas como adquiridas. Junto con otras defensas pasivas como la piel, el ácido del estómago y la mucosidad, el sistema inmunitario innato también contiene mecanismos activos de respuesta inmune que incluyen las células asesinas naturales o células NK. Como todo frente de defensa innato, las células NK no necesitan ser expuestas a una bacteria infecciosa para actuar. Ellas sencillamente reconocen las células extrañas y se ponen a trabajar—pero se les puede enseñar a trabajar mejor.

Desafortunadamente, aun el sistema inmune innato más fuerte tiene dificultad para enfrentarse a la variedad de microbios que enfrentamos a diario. Es allí que entra en escena el sistema inmunitario adquirido; este adopta nuevas habilidades y desarrolla nuevas herramientas para tratar con el sinnúmero de invasores microbianos. Pero para que este sistema se adapte para atacar, debe primero reconocer la amenaza antes de poder desarrollar las armas para combatirla. No debe sorprenderle entonces que suela sentirse mal por unos cuantos días. Lo bueno es que después que el sistema inmune adquirido haya desarrollado las armas para combatir una infección específica, le queda grabado en la memoria y está listo para el siguiente ataque.

No seria fabuloso poder acelerar con facilidad la educacion del sistema inmune?

Bien, es posible—con Transfer Factor. Dicho en forma sencilla, los factores de transferencia son moléculas pequeñas que pueden transportar información inmunitaria de un ente a otro a fin de educar a las células ingenuas sobre un peligro presente o potencial junto con un plan de acción. A pesar de que la función más destacada de estas moléculas inteligentes es la de acelerar la fase del reconocimiento de una infección a fin de hacer que la duración de la enfermedad sea considerablemente más corta, los factores de transferencia tienen también la capacidad de reprimir un sistema inmunitario hiperactivo. En otras palabras, los factores de transferencia tienen la habilidad de equilibrar la función del sistema inmunitario, ya sea que sus funciones requieran incremento o reducción, como en el caso de las condiciones auto-inmunitarias.